Home > Apuntes > MARADONA, UN GUERRERO

MARADONA, UN GUERRERO




Todavía siento que fue una bendición haber podido jugar con él al lado en los últimos meses de su carrera. Obviamente no estaba en la plenitud de su momento de esplendor de los años 80 —el Diego del Napoli, bueno, era otro Maradona. Pero igual te asombraba. Llegaba al entrenamiento y era como si todo se paralizara, y nosotros nada más mirábamos lo que hacía con la pelota, o nos quedábamos viéndolo con la boca abierta mientras clavaba otro tiro libre al ángulo. No exagero para nada: literalmente Diego podía poner la pelota donde él quisiera.  

Al mismo tiempo, Diego no era solamente talento. Jugar con él, o simplemente estar cerca de él, te generaba un tipo de motivación especial. Su último partido fue un superclásico contra River en el Monumental.

Cuando salimos al campo, te dabas cuenta de cuánto lo disfrutaba. Lamentablemente tuvo que salir lesionado en el entretiempo, pero me tocó meter el gol del triunfo, así que terminamos teniendo un doble festejo: por mi gol y por su último partido. Cantamos, bailamos, fuimos a comer. Experimentar una cosa así con cualquier otro te marca para toda la vida. Pero hacerlo con Diego… bueno, eso fue muy pero muy especial.  

Todo ese periodo con Diego pasó muy rápido. Fueron apenas unos meses, y ahora, mirando atrás, quizás tendría que haberlo disfrutado más. Diego sabía que estaba cerca del retiro, pero aun así siguió peleando hasta el final. Se brindó al equipo a todo nivel. Incluso cuando su cuerpo ya no podía más, igual se exigía hasta el límite. Siempre quería estar ahí para vos.  

Es como esas películas sobre los guerreros. El guerrero pelea contra todo y contra todos, pero no lo hace para él. Lo hace para el bien de los demás. Siempre vi a Maradona de esa manera. Desde lo individual era un artista. Como compañero era un gladiador.  




Leave a Reply