Home > Apuntes > PALERMO Y DIEGO UNIDOS POR PRIMERA VEZ.

PALERMO Y DIEGO UNIDOS POR PRIMERA VEZ.




Por supuesto, después descubrí que el fútbol también podía traerte dolor. Cuando empezás siendo un chico, jugás por diversión, nadie te fuerza a que hagas nada. Pero cuando te sumás a un club profesional, te das cuenta de que tu idea de ser futbolista va a cambiar. Para mí fue un sueño llegar a Estudiantes de La Plata, el club del que era hincha desde chico, el club de mi papá y de mi hermano. Toda mi familia es de La Plata. Pero también empecé a sufrir lesiones, contratiempos y frustraciones. Y de nuevo, la sensación de tristeza era algo que Diego transmitía mejor que nadie.  

El momento en el que me sentí más cerca de él, incluso sin haberlo conocido, fue durante el Mundial 94 en Estados Unidos, cuando lo sacaron del torneo y él salió a decir que le habían cortado las piernas. Yo tenía 20 años y había debutado profesionalmente dos años antes. Viéndolo ahí, sintiendo su dolor, despertó una nueva clase de afecto. Cuando lo vi llorar, quería llorar yo también. Es difícil, realmente, describir lo que sentí en ese momento. Todo lo que puedo decir es que me sentí más conectado con él que nunca antes. Era Maradona, era Dios, pero también era humano, ¿no? 

Nunca pensé que me iba a hacer tan cercano a él tan cerca como finalmente fui. Nada más conocerlo en persona fue un sueño hecho realidad. La primera vez fue cuando yo jugaba en Estudiantes y fuimos a jugar contra Boca en agosto de 1996. Los dos éramos capitanes, así que nos juntamos en el círculo central.

Después del sorteo, tomé coraje y le dije: “Diego, cuando terminé el partido, ¿me darías tu camiseta?” Debo haber sonado como un pibe fanático… ¡y lo era! Y esto es lo que pasó: ganamos el partido, metí dos goles, y cuando terminó el partido mandé al utilero a que me buscara la camiseta. Diego me la mandó.  

Unos meses después, Maradona le pidió a Mauricio Macri, el presidente de Boca, que me comprara. Era 1997 y ahí tuve el honor de llegar a Boca. El equipo era increíble: estaban Diego, Claudio Caniggia, Diego Latorre, Navarro Montoya, Néstor Fabbri, los mellizos Barros Schelotto… pero el club no estaba pasando un buen momento a la hora de ganar títulos. Así que los hinchas tenían motivos para no estar contentos. Y sin embargo, con Diego ahí, todo estaba en calma. Su presencia de algún modo tapaba todo.  




Leave a Reply