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La afición, ¿El apoyo o el fanatismo?




Por Santiago Vázquez | Twitter @santivazgar

Pensar que vivimos en México, un país que siempre se recuerda con un gran número de aficionados al que algunos de nosotros decidimos llamar el deporte más hermoso del mundo. También convivimos permanentemente con una liga, por decir poco inconsistente, pero aún así, apoyamos incondicionalmente a un equipo de futbol.

Ahora el apoyo, como me dijeron en algún momento, va desde aquel que ve los partidos importantes por televisión, aquel que ve incondicionalmente de la jornada 1 a la 17 y una hipotética “Liguilla”, pero no necesariamente acudir al estadio, hasta encontrar aquel aficionado que asiste al estadio a todo juego disputado, aquellos que compran los abonos, o incluso aquel que llega a viajar con el club, para apoyarlo fuera de casa.

Independientemente de este nivel de involucramiento que el aficionado tenga con el equipo, todos tenemos límites o por lo menos deberíamos tenerlos. Esa es la idea que tengo yo y realmente espero que la gran mayoría los tenga, aunque recientemente se vivieron episodios que demuestra que no todos piensan igual que un servidor.

La afición puede ser exigente, puede enfadarse con el club, los jugadores, el técnico o los resultados generales del mismo, pero sin importar el nivel de enojo, todo debe tener un límite.

Al saber que ese límite fue cruzado contra Rodolfo Pizarro, Rogelio Funes Mori, Vincent Janssen y hasta personal de la directiva, lo único que demuestra algún sector de la afición es que son aficionados de ocasión. Porque muchos de los que critican ahora, estaban formados horas antes, para conseguir la playera del equipo que se usaría en el Mundial de Clubes hace menos de un mes, y ahora tras un mal arranque en liga ya nada les parece.

Insisto, pueden pedir la salida de un técnico por falta de resultados, o incluso la salida de jugadores que no rindan en la cancha, pero de ahí a hostigar, acosar e incluso insultar a los jugadores, con la justificación de “Nosotros pagamos playeras, bonos y su sueldo a partir de los contratos televisivos que se generan debido al consumo del aficionado” me parece que no les queda muy claro lo que es ser un aficionado. Se habla mucho del aficionado en las buenas y en las malas, pero realmente la tarea del aficionado es saber estar en las malas, en las buenas está cualquiera.




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